Rándom

Lo que pasa cuando renuncias a tu trabajo para ser tu propio jefe

¿Cuántas veces no han sentido la necesidad de abandonar su trabajo con tal de hacer lo que siempre han querido, dígase cocinar, escribir o hacer estética a mascotas?

Pues tal vez luego de leer la siguiente historia se animen a decirle adiós a su jefe y se decidan a realizar sus sueños.

Resulta que Tania Isenstein era en 2012 abogada de inversiones en Wall Street, y luego de vivir bajo el estrés y un acelerado ritmo de vida –durante 17 años– decidió cambiar de giro, por lo que renunció a su trabajo y compró una empresa al borde de la quiebra que se dedicaba al cuidado de las mascotas.

De este modo, Isenstein logró levantar el pequeño negocio y a cinco años de haber emprendido un nuevo camino en su vida, cuenta con una planta de 40 personas.

El caso es sin duda muy alentador, pero lo curioso es que esta mujer pasó de ser empleada a empleadora, y ahora es quizá la jefa que todos odian.

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