Una historia de amor contada en tres canciones

Por Jenifer Balderas

Hasta hace unos meses desconocía la música del catalán Carlos Sadness, y eso que desde años tengo una fijación con la música que se realiza en la Península Ibérica.

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Debo confesar que el mérito de su descubrimiento no fue mío, sino de la persona a quien amo, pues dejó en mi perfil de Facebook una de sus canciones. Más tarde me comentó que por casualidad lo había escuchado, cuando se acabó su playlist y Spotify le dejó reproduciendo un tema del músico.

Acaso por eso el vínculo que creé con Sadness va ligado al amor, acaso por ese motivo La Idea Salvaje se convirtió en uno de mis discos favoritos, acaso por ello hoy no siento más que admiración y respeto por la música emanada de esa producción.

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Sin embargo, este texto no es para llenar de elogios el material discográfico, que si bien tiene muchos aciertos –como “No Vuelvas a Japón” que Sadness canta con Santi Balmes (Love of Lesbian)–, en esta ocasión voy a hablar de tres, que en realidad son uno.

Me refiero a tres canciones que hacen una de las más bellas historias de amor jamás contadas: “Sputnik (El Día Que Dejaste La Tierra)”, “Astronomía En el Tibidabo” y “El Día Que Volviste a la Tierra”.

En realidad no hay una narración literal en cada composición, pero sí cuentan una historia, la de dos amantes que se separan cuando ella viaja al espacio exterior, en una misión. De esto trata “Sputnik”, donde nos enteramos que él se quedó, que miró el despegue de la nave, que la imagina fuera de La Tierra:

Tendré que mirarte por un telescopio / buscar tu señal en la radio / subir en la nave sin un copiloto / que sepa cruzar el espacio / siguiendo la estela que deja el cometa / que va donde digan tus labios / así me perdí en tu universo / de noches fugaces y días extraños.

La segunda parte de la historia viene en “Astronomía en el Tibidabo”, donde descubrimos que ella sigue fuera, que él la extraña, que le hace falta tenerla cerca:

Distingo tus latidos entre el ruido del espacio / aquí las cucharillas me preguntan por tus labios / la cama por tu bulto / mi puerta por tus manos / y se me duermen los brazos / del amor que no te hago.

En la tercera parte, ella por fin regresa… Y adivinen qué… Nos enteramos de lo que descubrió cuando estaba navegando en el universo:

Cansada de un gran viaje / dijiste las siguientes palabras: / “No, no he visto en el espacio / algo que me guste tanto / que me guste como tú”.

No sé a ustedes, pero a mí esta trilogía de canciones me deja con la piel chinita. ¿Me estaré volviendo más cursi?

En realidad no lo sé, pero les dejo las canciones para que juzguen por ustedes mismos:

Sputnik (El Día Que Dejaste La Tierra)

Astronomía En el Tibidabo

El Día Que Volviste a la Tierra

 

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