Dos poemas de Joseph Brodsky que hablan de México

Joseph Brodsky, Premio Nobel de Literatura en 1987, tuvo que exiliarse de su país debido a las amenazas de líderes soviéticos, quienes “lo invitaron” a abandonar su tierra de manera pacífica o si no, sufriría las consecuencias.

Viajó por varios países en Europa hasta que por fin cruzó el Atlántico y decidió quedarse en Estados Unidos, donde continuó escribiendo hasta que un infarto acabó con su existencia.

Dentro de su obra, Jamlet encontró dos poemas donde la figura central es México y sus (¿raras?) costumbres, por eso es que este Inculto quiere compartirlos:

 

A Eugenio

                             En cualquier elemento el hombre

                                es tirano, prisionero o traidor…

  1.                                                                             Pushkin

Yo estuve en México, escalé las pirámides

impecables moles geométricas

desparramadas por el istmo de Tehuantepec.

Quiero creer que las hicieron visitantes del cosmos

pues estas obras suelen edificarlas los esclavos

y el istm0 está cubierto de hongos pétreos.

Los ídolos de arcilla son tan fáciles

de falsificar que propician rumores.

Bajorrelieves varios, con cuerpos de serpientes

y el alfabeto indescifrable de una lengua

que ignoró siempre la conjunción o.

¿Qué contarían si empezaran a hablar?

 

Nada. En el mejor de los casos, las victorias

sobre tribus vecinas y cabezas partidas.

Que la sangre del hombre vertida en el altar

del Dios del Sol le fortalece un músculo.

Que el sacrificio nocturno de ocho jóvenes fuertes

garantiza el alba con mayor seguridad que un despertador.

 

De cualquier modo es preferible la sífilis o las fauces

mortíferas de aquellos unicornios de Cortés, al sacrificio.

Si te toca en suerte alimentar con tus ojos a los cuervos

es preferible que el asesino sea asesino y no un astrónomo.

En general, sin esos españoles es muy poco probable

que hubiesen llegado a tener la certeza

de que alguna cosa les había pasado.

 

Es aburrido vivir, querido Eugenio. Dondequiera que vas

la estupidez y la crueldad te siguen.

Me da pereza encerrar eso en versos.

Como dijo el poeta: «En cualquier elemento…».

¡Qué lejos vio desde sus marismas natales!

Yo agregaría: en cualquier latitud.

 

1975

 

***

 

Divertimento mexicano

                                                              A Octavio Paz

 

Cuernavaca

 

En el jardín donde M., un protegé francés

mantuvo a una beldad de espesa sangre indígena

hoy canta un hombre venido de muy lejos.

En el jardín tupido como un trazo cirílico

un mirlo nos recuerda al ceño cejijunto.

El aire de la noche suena como cristal.

 

El cristal ya está roto, notémoslo de paso.

Aquí Maximiliano fue emperador tres años.

Introdujo el cristal, la champaña, los bailes

y todas esas cosas que adornan la existencia.

Pero la infantería de los republicanos

lo fusiló después. Dolorosos graznidos

 

llegan del denso azul.

Los campesinos sacuden sus perales.

Tres patos blancos nadan en el estanque.

El oído percibe en la hojarasca

la jerga de las almas que conversan

en un infierno densamente poblado.

 

*

 

Omitamos las palmas. Destaquemos el sauce.

Imaginemos que M. deja a un lado la pluma,

se despoja, sereno, de su bata de seda

y se pregunta lo que hará su hermano

Francisco José (también emperador),

mientras silba, quejoso, Mi marmota.

 

«Saludos desde México. Mi esposa

enloqueció en París. En las afueras

de palacio oigo tiros, crepitan las llamas.

La capital, querido hermano, está rodeada

y mi marmota, fiel, permanece conmigo.

El revólver, de moda, ha vencido al arado.

 

Qué otra cosa decirte, la caliza terciaria

es famosa por ser un suelo hostil.

Agreguémosle a esto el calor tropical

donde los disparos son la ventilación.

Se resienten mis pobres pulmones y riñones,

sudo tanto estos días que se me cae la piel.

 

Como si fuera poco, se me antoja largarme,

extraño demasiado nuestros tugurios patrios.

Envíame almanaques y libros de poemas.

Todo parece indicar que ya di con la tumba

en donde una marmota será mi compañía.

Mi mestiza te manda los debidos saludos.»

 

*

 

Julio llega a su fin y se oculta en la lluvia

como un conversador entre sus pensamientos,

lo cual, por supuesto, nada afecta a un país

con mucho más pasado que futuro.

Una guitarra gime. Las calles tienen lodo.

Un paseante se hunde en un velo amarillo.

 

Incluido el estanque, todo se ha enyerbado.

Alrededor pululan culebras y lagartos.

En las ramas hay pájaros con nidos y sin ellos.

Todas las dinastías declinan por la cifra

tan grande de herederos y la falta de tronos.

El bosque nos invade como las elecciones.

 

  1. no reconocería el lugar. No hay bustos

en los nichos, los pórticos están desvencijados,

los muros desdentados muerden la ladera.

Puedes saciar la vista, mas no los pensamientos.

El parque y el jardín se convierten en selva.

De los labios se escapa una palabra: “Cáncer».

 

1975

 

 

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