Literatura

Seis poemas de Walt Whitman que demuestran su maestría

Walt Whitman y sus Hojas de hierba estuvieron siempre en constante cambio, pero el resultado final resulta fascinante y los poemas del estadounidense han inspirado a muchos otros poetas.

Whitman, autonombrado “poeta del cuerpo y poeta del alma” dejó una obra cargada de alusiones no sólo sexuales, sino también políticas y sociales.

Como ejemplo de la lucidez y maestría del vate norteamericano les compartimos seis poemas potentes y entrañables a la vez:

 

Yo canto para mí mismo

Yo canto para mí, una simple y aislada persona,

Sin embargo pronuncio la palabra democracia, la palabra Masa.

Canto al organismo humano de pies a cabeza,

No son la fisonomía sola ni solo el cerebro los motivos únicos de mi Musa,

Yo digo que la Forma completa es la digna,

Y canto a la mujer lo mismo que canto al Macho.

La Vida inmensa en pasión, pulso, poder,

La vida feliz, formada en la más libre acción,

bajo el imperio de las leyes divinas

Canto al hombre Moderno.

 

***

 

Yo, tranquilo, serenamente plantado…

Yo, tranquilo, serenamente plantado ante la naturaleza,

Amo de todo o señor de todo, sereno en medio de las cosas irracionales.

Imbuido como ellas, pasivo, receptivo, y silencioso, también como ellas,

Conocedor de que mi ocupación, mi pobreza, mi notoriedad

Y mis debilidades son menos importantes de lo que creía,

Hacia el mar mexicano, en el Manhattan o en el Tennessee, o lejos en el norte o tierra adentro,

Hombre de río u hombre de montes o de granjas de estos estados, ribereño del mar o de los lagos de Canadá,

Yo, dondequiera que viva mi vida, quiero hacer frente a las contingencias

Y encarar la noche, las tormentas, el hambre, el ridículo, los accidentes

Y los rechazos como lo hace el animal.

 

***

Mira el mar infinito

Mira el mar infinito.

Sobre su pecho sale a navegar un navío

Que despliega sus velas, incluidas las de gavia.

Su pendón ondea en lo alto mientras aumenta

Su velocidad de manera majestuosa.

Debajo, las olas rivalizan,

Rodean al barco, apiñándose,

Con brillantes movimientos circulares y espuma.

 

***

 

Poetas futuros

¡Poetas del futuro! ¡Oradores, cantantes, músicos futuros!

No es el presente el que me justifica ni el que asegura que yo esté un día con ustedes,

Son ustedes, la raza nueva y autóctona, atlética, continental,

la mayor de cuantas son conocidas;

¡Arriba! Porque ustedes me justificarán.

Yo no hago más que escribir una o dos palabras para el futuro,

Solo me adelanto un instante, para retornar luego a las sombras.

Soy un hombre que, vagabundo, siempre sin hacer alto,

echo sobre ustedes una mirada al azar, y sigo,

Dejándoles la encomienda de probarla y definirla,

Aguardando de vosotros la realización de la magna obra.

 

***

 

¡Oh capitán, mi capitán!

¡Oh capitán, mi capitán!

Terminó nuestro espantoso viaje,

El navío ha salvado todos los escollos,

Hemos ganado el codiciado premio,

Ya llegamos a puerto, ya oigo las campanas,

Ya el pueblo acude gozoso,

Los ojos siguen la firme quilla del navío resuelto y audaz,

Mas, ¡oh corazón, corazón, corazón!

¡Oh rojas gotas sangrantes!

Mirad, mi capitán en la cubierta

Yace muerto y frío.

¡Oh capitán, mi capitán!

Levántate y escucha las campanas,

Levántate, para ti flamea la bandera,

Para ti suena el clarín,

Para ti los ramilletes y guirnaldas engalanadas,

Para ti la multitud se agolpa en la playa,

A ti llama la gente del pueblo,

A ti vuelven sus rostros anhelantes,

¡Oh capitán, padre querido!

¡Que tu cabeza descanse en mi brazo!

Esto es sólo un sueño: en la cubierta

Yaces muerto y frío.

Mi capitán no responde,

Sus labios están pálidos e inmóviles,

Mi padre no siente mi brazo, no tiene pulso ni voluntad,

El navío ha anclado sano y salvo;

Nuestro viaje, acabado y concluido,

Del horrible viaje el navío victorioso llega con su trofeo,

¡Exultad, oh playas, y sonad, oh campanas!

Mas yo, con pasos fúnebres,

Recorreré la cubierta donde mi capitán

Yace muerto y frío.

 

***

 

Tú, lector

Tú, lector, tú te estremeces de vida y orgullo lo mismo que yo;

En consecuencia, para ti son los cantos que siguen.

 

***

 

Yo soy aquel

Yo soy aquel a quien atormenta el amoroso anhelo;

Acaso, ¿no gravita la tierra? Acaso, toda la materia,

¿no es torturada y atraída por la materia toda?

Así el cuerpo mío es atraído por todos cuantos

tropiezo o conozco.

 

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