ConsCiencia

La barrera entre mar y tierra

Por Sarai Jerónimo-Aguilar

 

A propósito de la conmemoración del Día del Manglar –oficialmente declarado como el Día Internacional de la Defensa del Manglar el 26 de julio–, me pareció una buena idea hablar de las plantas emblemáticas en este tipo de hábitat y para ello es pertinente aclarar el clásico error que sale a flote cuando se habla del manglar. Se trata del uso de los términos: MANGLAR y MANGLE, que se han utilizado de manera indistinta, pero no debería de ser así, ya que el primero define al tipo de hábitat conformado por una gran diversidad de organismos, dentro de los cuales podemos encontrar diferentes especies de plantas en donde a su vez el mangle representa los cimientos de este ecosistema.

Así, el mangle es una planta perenne (con follaje todo el año) con tallo leñoso que crece entre 1 y 30 m de altura (dependiendo la especie) y que cuenta con raíces aéreas –esto quiere decir que no se entierran como las plantas de nuestros jardines–, que se ramifican y tienen una apariencia tridimensional muy particular. La corteza de las diferentes especies varía entre sí, mientras que la forma lanceolada (ovalada) de la hoja casi coincide entre ellas, y  no la textura, pues en algunas especies es lisa y brillante, mientras que en otras es aterciopelada y mate. Presentan flor y fruto (como buena planta fanerógama) y las semillas igualmente que en muchas plantas que conocemos, podemos encontrarlas en el interior de éste.

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Raíces aéreas en contacto con el suelo, el agua salobre y la superficie

Son 54 las especies que se conocen a nivel mundial y en México son cuatro las que predominan: mangle rojo (Rhizophora mangle), mangle blanco (Laguncularia racemosa)mangle negro (Avicennia germinans) y mangle botoncillo (Conocarpus erectus). Las especies pueden observarse creciendo en el mismo manglar o éste puede estar conformado por la agregación de una sola.

Lo impresionante al hablar de estas plantas son los procesos fisiológicos que han implementado, pues a diferencia de muchas de las plantas que conocemos, crecen en regiones inundables con intrusión de agua salada como lagunas costeras, humedales o esteros, lo que significa que cuentan con un mecanismo para sobrevivir a estas condiciones. Como bien sabemos, las plantas requieren de dos elementos principales para la adquisición de nutrientes: las raíces, qué son la entrada de las moléculas a su sistema; y el agua que pone a disponibilidad estas moléculas. La pregunta del millón es: ¿y la sal disuelta en el agua en la que crecen estas plantas? Pues resulta que los mangles incorporan grandes cantidades de este compuesto a su organismo al no contar con un filtro que les permita separarla del agua antes de absorberla, de este modo excluyen las cantidades de sal que no requieren mediante las glándulas secretoras que tienen en las hojas e incluso sacrifican algunas en las que concentra el compuesto.

Mangle negro
Cristales de sal en hoja de mangle negro

La siguiente estrategia está relacionada con la reproducción y para poder entenderla, hay que retomar un poco el ciclo reproductivo común en las plantas con flor. A diferencia de otras plantas, los mangles no requieren de que la semilla que se forma por reproducción sexual germine en el suelo, en este caso ¡la semilla germina en el interior del fruto aún prendido al árbol! formando un propágulo que al caer al agua desarrolla raíces y continúa su crecimiento como los demás individuos a su alrededor en el manglar.

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Propágulo pendiendo del fruto

Como bien has podido notar, los mangles son plantas con ingeniosos mecanismos que los han hecho triunfar en ambientes hostiles, llegando a ser los dueños y constituyentes principales de un hábitat completo, representando la estructura base del mismo; por ello la importancia ecológica de estas plantas, pues brinda una gran variedad de micro-hábitats para muchas especies de peces, reptiles, aves y un montón de invertebrados.

Los manglares son utilizados como guarderías de estadios juveniles; como refugios debido a la complejidad de sus ramificaciones –fuera del agua para anidación de aves migratorias– y raíces –bajo el agua para peces, lagartos, pequeños mamíferos e invertebrados–. Además propicia el crecimiento de muchas especies como crustáceos, esponjas, cnidarios, gusanos de diversos tipos, moluscos y otros que a la vez adheridos a sus raíces fomentan el arribo de más especies que son aprovechadas como fuente de alimento de organismos más complejos.

 

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Fauna asociada a raíces de mangle

Ampliando un poco más el enfoque, al pertenecer a un hábitat de transición los mangles representan una importante barrera geográfica entre los procesos que ocurren en el mar y la tierra, pues amortiguan en gran medida fenómenos como huracanes y tsunamis, restándoles energía al interponerse a su paso.

Al formar un área inundable, los manglares también representan un soporte en la recepción de agua de las lluvias evitando las inundaciones y además fungiendo como filtro biológico de todos los materiales suspendidos en estas masas de agua. Por si fuera poco, no solo proporcionan beneficios con procesos asociados a cuerpos de agua ya sea dulce o salada, si no que también influyen en la composición de las masas de aire, pues al ser plantas contribuyen en la emisión de oxígeno y captura de carbono en forma de dióxido de carbono, purificando el aire que respiramos.

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Sistema de transición

Es así como se destaca los beneficios que nos ofrecen los mangles y queda claro que son irremplazables y que ningún complejo turístico, carretera o asentamiento humano, justifica de ninguna forma la pérdida de todo el ecosistema que conforman. La condición actual de los mangles –y por ende, de los manglares– no es alentadora, pues a pesar de ser catalogados por la NOM-059 como especies amenazadas, poco más de 80,000 hectáreas de cobertura de manglar han desaparecido en los últimos 34 años y seguimos escuchando diariamente noticias como la de Tajamar en las que talan hectáreas de estos ejemplares con la facilidad como con la que un jardinero arranca la mala hierba del jardín. No es necesario que llegue el día del manglar para intentar protegerlo, es la constancia diaria y la defensa imparable la que podrá ayudar entonces a hacer un cambio en la protección de tan valiosa joya costera con la que cuenta México.

 

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Tajamar, Cancún, Quintana Roo

Si te interesó el tema, en los siguientes enlaces podrás encontrar más información:

http://www.iztacala.unam.mx/biocyt/volumenes/volumen%205/biocyt5%20341-352.pdf

http://www.biodiversidad.gob.mx/v_ingles/species/especies_priori/fichas/pdf/Mangleblanco02jul09.pdf

http://www.conabio.gob.mx/conocimiento/info_especies/arboles/doctos/58-rhizo1m.pdf

http://www.biodiversidad.gob.mx/ecosistemas/manglares/pdf/manglares_general.pdf

http://www.biodiversidad.gob.mx/ecosistemas/manglares2013/manglares.html

 

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