La música bajo las tormentas (Minificción)

 

Vuelves a casa después de la tormenta. No hay metáforas.

El cielo se vino abajo y solo atinaste a huir, a escapar con tu familia para buscar refugio de las lluvias inclementes.

Tus hijos preguntan antes de llegar si algo de lo suyo se habrá salvado.

No tienes respuesta pero les pides que sigan caminando entre los ríos que solían ser calles, que algo perdurará.

Entran por lo que solía ser la puerta principal y saben que se ha jodido todo.

Todo está bajo las aguas de un tiempo más antiguo que cualquiera de los que habitan esta ciudad.

Los niños, esos hijos a los que no quisieras decepcionar, chapotean entre la sala, el comedor y lo que hasta hace poco fueron sus cuartos, pero tú solo miras al piano. Les dices que corran, o naden, que miren al único sobreviviente.

Pides que graben, que escuchen con atención. Comienzas a tocar y la música inunda tu casa. Tu hijo menor llora pero te dice que la música cura. No dejas de tocar y al final solo atinas a decir: Houston, tenemos un problema. Todos ríen.

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