Literatura

Ocho poemas de Nicanor Parra, el antipoeta por excelencia

Jamlet debe hacer una confesión antes de empezar con esta nota: Nicanor Parra está entre sus tres poetas favoritos de todos los tiempos. Y curiosamente, Parra siempre ha confesado que su mayor influencia es William Shakespeare y su Hamlet, el verdadero.

Con esa observación por delante, vale la pena decir que para muchos críticos y escritores, el antipoeta chileno es una de las voces líricas más importantes del siglo XX a nivel global.

Aplaudido por la misma Gabriela Mistral y por otros poetas chilenos de su época –y luego de varios viajes al extranjero donde leyó autores en sus lenguas madre–, Parra sentó las bases de lo que denominó la antipoesía, rompiendo con la manera tradicional de hacer poesía en su país.

Matemático y físico de formación, la vida de Nicanor Parra estaba destinada al triunfo en el mundo de las letras, al que le ha regalado poco más de veinte poemarios y una obra inclasificable que tiene como trasfondo la crítica a la sociedad.

Aunque no ha recibido el Premio Nobel de Literatura –a pesar de que ha sido postulado tres veces– nosotros creemos que ya va siendo hora de que se le otorgue, más ahora que tiene 103 años.

Jamlet tuvo que ponerse estricto consigo mismo para poder elegir sus ocho poemas favoritos del antipoeta por excelencia. Y solo le queda decir: ¡Larga vida Nicanor!

 

Aprovecho la hora del almuerzo…

 

Aprovecho la hora del almuerzo

para hacer un examen de conciencia

¿Cuántos brazos me quedan por abrir?

¿Cuántos pétalos negros por cerrar?

¡A lo mejor soy un sobreviviente!

 

El receptor de radio me recuerda

mis deberes, las clases, los poemas

con una voz que parece venir

desde lo más profundo del sepulcro.

 

El corazón no sabe que pensar.

 

Hago como que miro los espejos

un cliente estornuda a su mujer

otro enciende un cigarro

otro lee Las últimas noticias.

 

¡Qué podemos hacer, árbol sin hojas,

fuera de dar la última mirada

en dirección del paraíso perdido!

 

Responde sol oscuro

ilumina un instante

 

aunque después te apagues para siempre.

 

***

 

Cartas a una desconocida

 

Cuando pasen los años, cuando pasen

los años y el aire haya cavado un foso

entre tu alma y la mía; cuando pasen los años

y yo sólo sea un hombre que amó,

un ser que se detuvo un instante frente a tus labios,

un pobre hombre cansado de andar por los jardines,

¿dónde estarás tú? ¡Dónde

estarás, oh hija de mis besos!

 

***

 

El hombre imaginario

 

El hombre imaginario

vive en una mansión imaginaria

rodeada de árboles imaginarios

a la orilla de un río imaginario

 

De los muros que son imaginarios

penden antiguos cuadros imaginarios

irreparables grietas imaginarias

que representan hechos imaginarios

ocurridos en mundos imaginarios

en lugares y tiempos imaginarios

 

Todas las tardes imaginarias

sube las escaleras imaginarias

y se asoma al balcón imaginario

a mirar el paisaje imaginario

que consiste en un valle imaginario

circundado de cerros imaginarios.

 

Sombras imaginarias

vienen por el camino imaginario

entonando canciones imaginarias

a la muerte del sol imaginario.

 

Y en las noches de luna imaginaria

sueña con la mujer imaginaria

que le brindó su amor imaginario

vuelve a sentir ese mismo dolor

ese mismo placer imaginario

y vuelve a palpitar

el corazón del hombre imaginario.

 

***

 

Hasta luego

 

Ha llegado la hora de retirarse

Estoy agradecido de todos

Tanto de los amigos complacientes

Como de los enemigos frenéticos

¡Inolvidables personajes sagrados!

 

Miserable de mí

Si no hubiera logrado granjearme

La antipatía casi general:

¡Salve perros felices

Que salieron a ladrarme al camino!

Me despido de ustedes

Con la mayor alegría del mundo.

 

Gracias, de nuevo, gracias

Reconozco que se me caen las lágrimas

Volveremos a vernos

En el mar, en la tierra donde sea.

Pórtense bien, escriban

Sigan haciendo pan

Continúen tejiendo telarañas

Les deseo toda clase de parabienes:

Entre los cucuruchos

De esos árboles que llamamos cipreses

Los espero con dientes y muelas.

 

***

 

Madrigal

 

Yo me haré millonario una noche

Gracias a un truco que me permitirá fijar las imágenes

En un espejo cóncavo. O convexo.

 

Me parece que el éxito será completo

Cuando logre inventar un ataúd de doble fondo

Que permita al cadáver asomarse a otro mundo.

 

Ya me he quemado bastante las pestañas

En esta absurda carrera de caballos

En que los jinetes son arrojados de sus cabalgaduras

Y van a caer entre los espectadores.

 

Justo es, entonces, que trate de crear algo

Que me permita vivir holgadamente

O que por lo menos me permita morir.

 

Estoy seguro de que mis piernas tiemblan,

Sueño que se me caen los dientes

Y que llego tarde a unos funerales.

 

***

 

Me retracto de todo lo dicho

 

Antes de despedirme

Tengo derecho a un último deseo:

Generoso lector

                         quema este libro

No representa 1o que quise decir

A pesar de que fue escrito con sangre

No representa lo que quise decir.

 

Mi situación no puede ser más triste

Fui derrotado por mi propia sombra:

Las palabras se vengaron de mí.

 

Perdóname lector

Amistoso lector

Que no me pueda despedir de ti

Con un abrazo fiel:

Me despido de ti

con una triste sonrisa forzada.

 

Puede que yo no sea más que eso

pero oye mi última palabra:

Me retracto de todo lo dicho.

Con la mayor amargura del mundo

Me retracto de todo lo que he dicho.

 

***

 

Rompecabezas

 

No doy a nadie el derecho.

Adoro un trozo de trapo.

Traslado tumbas de lugar.

 

Traslado tumbas de lugar.

No doy a nadie el derecho.

Yo soy un tipo ridículo

A los rayos del sol,

Azote de las fuentes de soda

Yo me muero de rabia.

 

Yo no tengo remedio,

Mis propios pelos me acusan

En un altar de ocasión

Las máquinas no perdonan.

 

Me río detrás de una silla,

mi cara se llena de moscas.

 

Yo soy quien se expresa mal

Expresa en vistas de qué.

 

Yo tartamudeo,

Con el pie toco una especie de feto.

 

¿Para qué son estos estómagos?

¿Quién hizo esta mescolanza?

Lo mejor es hacer el indio.

Yo digo una cosa por otra.

 

***

 

Tres poesías

 

I

Ya no me queda nada por decir

Todo lo que tenía que decir

Ha sido dicho no sé cuántas veces.

 

II

He preguntado no sé cuántas veces

pero nadie contesta mis preguntas

Es absolutamente necesario

Que el abismo responda de una vez

Porque ya va quedando poco tiempo.

 

III

Sólo una cosa es clara:

Que la carne se llena de gusanos.

 

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1 comment on “Ocho poemas de Nicanor Parra, el antipoeta por excelencia

  1. Mi admiración a Nicanor Parra

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