Cinco poemas de Ana María Rodas que toda mujer adulta debe leer

Ana María Rodas es una poeta, cuentista y periodista guatemalteca que ha sido reconocida a nivel internacional gracias a su voz llena de sensualidad, combinada con un sabor amargo que nunca se va.

Rodas –que también ha sido funcionaria de cultura en su país– es autora de uno de los compendios poéticos más bellos y criticados por las buenas conciencias. Entre sus libros el que más destaca es el primero: Poemas de la izquierda erótica (1973).

Jamlet no quiso dejar que ninguno de ustedes se quedara sin tener una probadita de los versos de Rodas, por eso es que eligió estos cinco grandes poemas de su autoría

 

¿Dónde te has escondido en este tiempo?

 

¿Dónde te has escondido en este tiempo?

Bajo tus mismas faldas.

Enfundada en tu propia fortaleza negaste la evidencia.

¿Qué evidencia

puede haber si no vas a un entierro?

 

¿Quién ha muerto en esta eterna primavera?

¿Quién puede morir en este lugar de cielos y volcanes

que se reflejan siempre en los maizales verdes?

¿Quién soy yo para sentir, ahora, después de la década perdida

este infame dolor que me destroza el pecho?

Soy la superviviente. La que cerró los ojos

y se llenó las orejas con cera.

La que pasó junto a las rocas sin escuchar las voces.

Ciega por propia voluntad para evitar la visión de los buitres

limpiándose los picos en los huesos.

 

***

 

En aquel tiempo la soledad era un cilicio

 

En aquel tiempo la soledad era un cilicio

prendido constantemente a mi cuerpo.

Ahora es la estancia perfecta

mi refugio

cuando salgo/finalmente/de ti.

 

***

 

La superviviente

 

Me habita un cementerio

me he ido haciendo vieja

aquí

al lado de mis muertos.

no necesito amigos

me da miedo querer porque he querido a muchos

y a todos los perdí en la guerra.

 

Me basta con mi pena.

Ella me ayuda a vivir estos amaneceres blancos

estas noches desiertas

esta cuenta incesante de las pérdidas.

 

***

 

Mujer que duerme

 

La mujer ve la luna cruzar por el rectángulo

y abraza al perro antes de abrirse al sueño.

Luna sobre la piel

piel de sirena

Sueños desportillados

amaneceres blancos

Se estira, lee lo que escriben sus amigos

los ama tanto

los ama a todos

El penacho del volcán le avisa

que hay viento norte

A los cincuenta y tantos, dueña de una ventana

de diez metros

de largo

su vientre está dormido

Las sábanas son frescas

La ciudad gime

La mujer sueña

 

***

 

Poeta

 

El viejo rito me posee

Varias noches sin sueño

después baja el río de sangre

me ahogo en ella y renazco

nueva como moneda

redonda como un sueño

perfecta en mi dolor

recordando sólo lo suficiente del pasado

para construir la

telaraña

con la que cubro mi cama de soltera

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Create a website or blog at WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: