La última lección de Umberto Eco para sus lectores

Por Jenifer Balderas

La muerte siempre ha sido vista por la mayoría de los escritores –y personas– como un elemento de ruptura, de quiebre… de cambio. Y este caso no es la excepción, pues a partir de la muerte de un conocido es cómo sucede la transformación de los personajes principales en esta historia escrita por Umberto Eco.

Sin embargo, la diferencia en Número Cero (Lumen, 2015) radica en que el crimen ocurrido –porque desde el principio sabemos que la muerte que aquí se narra no es natural– tiene lugar en las últimas páginas; dando como resultado una novela policiaca muy sui géneris, pero además un manual de periodismo que enseña a casi cualquiera los principios básicos para ser reportero, editor, redactor o incluso jefe de información de un periódico.

Al final, el resultado puede ser un tanto abrumador para el lector, pero no por ello deja de tener su encanto, y es que la ironía que caracterizó a la pluma del filósofo italiano siempre está presente en la figura de Simei, Colonna, Braggadocio y por supuesto Maia.

El escenario que plantea Eco es el siguiente: una mujer de 30 años, frustrada porque no terminó la carrera de literatura, llega con toda la esperanza a laborar al periódico Domani sólo para decepcionarse (Maia); un hombre que se acerca a los 50, y que a pesar de tener un genio impresionante nunca logró sobresalir demasiado en su materia –el periodismo–, es el nuevo jefe de información del diario (Colonna); el reportero curioso que descubre el “misterio de la muerte de Mussolini” y está listo para publicar en Domani la información que cambiará el curso de la historia (Braggadocio); y para rematar, el empresario con buen ojo y talento para los negocios que crea –por órdenes de otro– el periódico más revolucionario, él único que se adelantará a las noticias antes de que estas sucedan.

El punto común, como ya notaron, es Domani, el diario que será la guía para entender la procedencia y destino de los personajes que nos darán lecciones de historia, de periodismo, filosofía y literatura… ¿Acaso nos sorprende?

Podríamos decir que no, porque es la fórmula con la que siempre escribió Eco; no obstante, en Número Cero nunca sabes bien a bien si los personajes lograrán su cometido individual y al final la certeza que te queda sobre la narración es poca, aunque la enseñanza sobre la vida –aunque suene cursi– es mucha.

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