La ciencia como promotora de los derechos humanos

Por Sergio Romero

Sergio escuchó en los pasillos diversos chismes sobre su ausencia: que si se nos casó, que si ya se tiró al alcohol, que si se robó la tanda y se fue de vacaciones… Nada de eso, la realidad es que Sergio se ausentó por 4 semanas debido a una simple razón: la tesis. Y es que los tiempos se le vinieron encima y no veía el fin, se sentía como aquel meme donde primero está un tipo sufriendo y después la imagen de él mismo bailando y con la leyenda “ahhh pero anocheeee”; así estaba Sergio, no se arrepentía de las noches de fiesta pero sabía que tenía que encerrarse por unas semanas para terminar la tesis. Porque ya sentía las malmiradas de su asesor cada vez que llegaba al laboratorio, y creía que CONACyT estaba preparando la denuncia penal por desfalco a la nación. Es más, Sergio ya se veía vendiendo la caricia en Tlalpan con tal de pagar lo que recibió de beca. Pero no, por fin entregó la tesis a los sinodales y pronto será la pachanga, así que ya les avisará para que aparten la fecha y sus hígados, porque es fiesta de 3 días como las costumbres de pueblo mandan.

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Para Sergio ausentarse tantas semanas implicaba un problema, ¿sobre qué escribir ahora? Temas sobran, pero hay algunos que no desea mencionar, otros que aún le generan que el sueño se le vaya, y otros que ya fueron manejados por muchos, como los premio Nobel. Pero como a Sergio casi no se le da el divague, buscando información para su tarea de Políticas sociales se encontró con una campaña llevada a cabo por la Coalición de los Derechos Humanos y la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia, que consiste en hacer una pregunta sencilla: ¿cómo las aplicaciones del conocimiento de su campo (información, metodologías, servicios, productos) pueden favorecer los derechos civiles, políticos, económicos sociales o culturales de la población mundial? Una pregunta sencilla pero con un trasfondo grandísimo: ¿cómo la ciencia puede promover los derechos humanos? Así pues, Sergio quiere compartir con Jamlet Inculto algunas de las respuestas recibidas por investigadores de todo el mundo, ya que considera que el papel de la ciencia es de especial interés en cómo conocemos y aprehendemos la realidad en muchos aspectos.

La pregunta anteriormente planteada fue hecha abiertamente para las diferentes áreas de estudio y se recibieron muchísimas respuestas de todas partes del mundo. Las respuestas se agruparon en varios grupos de acuerdo a los derechos humanos que promueven. Por un lado están las investigaciones que buscan promover el derecho a la alimentación, como las realizadas por Brijesh Kumar de Nueva Delhi, India, o por Lauren Segal de Nebraska, Estados Unidos, quienes trabajan estudiando las enfermedades que afectan a las plantas con el fin de desarrollar estrategias que combatan las infecciones en cultivos y, por tanto, permitan un aumento en la producción alimentaria; además, también estudian el uso de organismos genéticamente modificados bajo un marco legal ético que permita el acceso a la alimentación en todo el planeta.

Otro de los derechos demandados es el referente a la salud. Jenny Nguyen de Filadelfia, Estados Unidos, realiza sus investigaciones sobre las prácticas culturales y los factores que influyen en la atención médica a los pacientes. Ella desarrolla estrategias que estimulen una atención a la salud compatible con las prácticas culturales de los individuos; al hacerlo, esta atención culturalmente enfocada promueve mejores resultados a largo plazo y a su vez los derechos culturales, civiles y sociales de cada paciente con respecto a su forma de pensar. Siguiendo la misma línea de derecho a la salud, Kun-Hsing Yu de la Universidad de Harvard estudia cómo las prácticas médicas convencionales pueden agravar involuntariamente la disparidad en acceso a la salud. El investigador analiza los estudios farmacéuticos para darse cuenta que las compañías muchas veces realizan las pruebas de sus medicamentos utilizando pacientes muy parecidos, es decir, de una misma condición genérica o racial. Al hacerlo, grupos de diferentes orígenes raciales no responden de la misma forma a los medicamento y, por tanto, este maquillaje genético de los pacientes hace que el acceso a la salud se vea limitado. En este punto, Sergio quiere hacer énfasis en estos trabajos, ya que realizar una medicina con precisión podría reconocer las diferencias ambientales y genéticas de varios grupos y enfocar los tratamientos de forma personalizada, reduciendo así la disparidad en el acceso a este derecho y promoviendo la salud de la población en general, no sólo en ciertos grupos o países específicos.

Sigamos con el derecho a la salud. Emre Ozan Polat de Barcelona desarrolla sensores de salud portátiles con el fin de permitir un diagnóstico temprano de muchas enfermedades; el uso de dispositivos portátiles son de alta utilidad en zonas donde el acceso a hospitales o exámenes médicos costosos es casi nulo. Aunado a esto, otros de los temas que más causan polémica es el costo de los medicamentos. Israel Bimpe de Ruanda trabaja en políticas globales que permitan el acceso mundial a los medicamentos. Él, como muchos otros grupos de jóvenes de distintas áreas, investiga y lucha para que los medicamentos sean desarrollados para fines humanitarios y no únicamente para beneficios empresariales. Sergio quiere compartir un ejemplo en el que ha estado involucrado por largo tiempo. Es el caso de la vacuna antineumocócica, la cual protege contra la neumonía y otras enfermedades respiratorias. A pesar de existir esta vacuna y ser altamente efectiva, Pfizer y GlaxoSmithKline son las únicas dos compañías que la fabrican y los precios por vacuna son exorbitantes, tanto que las ganancias en 5 años ascienden a más de 25 mil millones de dólares sólo por la venta de la vacuna. La falta de acceso monetario para comprar la vacuna provoca que cada año casi un millón de niños mueran por esta enfermedad, principalmente en países en vías de desarrollo. Por esto mismo, es poco ético que el desarrollo científico sea convierta en un vil negocio cuando el conocimiento científico es acumulativo y cada descubrimiento novedoso contiene gran parte de las conclusiones aportadas por cientos de investigaciones a lo largo del tiempo. Esfuerzos como los que realiza Israel Bimpe o campañas como la de Médicos Sin Fronteras, promueven que el tema se debata políticamente y que se abra la oportunidad de que algún día los sistemas médicos no sean un asunto del que más dinero tenga en la billetera, sino un derecho realmente accesible a todos. (Fin del momento chairo de Sergio, sigamos).

Otro derecho inquietante es el derecho a ser recordado. Cuando ocurre un genocidio, desastres naturales o momentos de violencia como el que vive México, diversas fosas comunes son descubiertas y muy pocos cuerpos identificados. Los antropólogos forenses y las investigaciones en el área, como la que realiza Kristy Winter de Australia, pueden ayudar a formar un perfil biológico (ascendencia, sexo, edad, altura, rasgos físicos) para un conjunto de restos esqueléticos. Este perfil biológico se puede aplicar a una base de datos de personas desaparecidas y con esto identificar los cuerpos hallados. A medida que la investigación y la tecnología continúen evolucionando, se permitirá darles a los individuos desaparecidos y a las familias de éstos uno de los derechos más importantes que tenemos: el derecho de identidad y de memoria.

Pasemos a cuatro derechos que están íntimamente relacionados. El primero, el derecho a la información. Runxi Zeng de China participa en el desarrollo de métodos y sistemas computacionales que ayudan a salvaguardar y expandir socialmente la libertad de expresión y la libertad de prensa en países con gran bloqueo informativo como lo es China. Estas investigaciones buscan que la gente acceda a información de calidad y que el trabajo periodístico sea respetado y difundido a través de estos territorios. Un derecho que se relaciona con el anterior es el derecho a la privacidad. Las herramientas y métodos informáticos ayudan a garantizar la privacidad y al mismo tiempo la transmisión de información. Joshua Isaac de Corea del Sur trabaja en el desarrollo de nuevas ideas informáticas que promuevan la libertad informativa sin repercusiones gubernamentales de censura. Asimismo, el derecho a la educación es otro de los ligados en el área. El campo de la investigación educativa se esfuerza por lograr que todos, independientemente de su raza, clase, o condición económica, accedan a sistemas educativos de calidad; así, trabajos como el de Dustin Ray de Estados Unidos buscan que la educación sea una herramienta básica para formar un criterio político y de vanguardia en los ciudadanos. Por último, el derecho a la cultura complementa a los anteriores derechos discutidos. Dentro de esta área se involucran muchísimos grupos que participan en promover legalmente que la cultura sea considerada un derecho, así como reconocer la cultura propia de los pueblos indígenas. Casos específicos son diversos grupos de investigación en México de instituciones como la UAM, UNAM, COLMEX, entre otras, que proponen perspectivas nuevas en políticas públicas que garanticen y promuevan la cultura en un marco legal sólido.

Todos estos son algunos ejemplos de cómo la ciencia puede socializar el conocimiento mediante resultados prácticos en materia de derechos humanos. El trabajo científico, al que muchos nos entregamos, debe procurar acostumbrarnos a ver cómo cada una de las cuestiones científicas nos encamina hacia otras cuestiones más esenciales, haciendo de la actividad científica una unidad de la cultura universal que proyecte una imagen fidedigna de ella y dándonos la confianza de que los procesos están apegados a su más auténtica vocación de realización y humanización. La ciencia, no debe ser una cuestión de ego, sino una cuestión de sentido comunitario. Sergio se despide no sin antes enviarles a todos ustedes sus mejores deseos en este proceso de reconstrucción nacional tras el desastre que vivimos; que la fortaleza y energía, que salieron a flote hace días, no se queden guardadas en un cajón, sino que se mantengan en nuestro andar diario para los tiempos difíciles que se avecinan. Hasta pronto.

 

¿Quieres leer más al respecto?: L. Segal, R. Chow, et al., Promoting human rights through science. 2017. Science. 358(6359): 34-37. http://science.sciencemag.org/content/358/6359/34

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