Los taquitos de suaperro y la muerte de los mexicas

Por Sergio Romero

Todos hemos caído en las garras de unos tacos de suaperro fuera de una estación del metro o en un puestito de la calle donde claramente sabemos que el jabón y el desinfectante nomás no son sus amigos. O también cómo olvidar el memorable Paseo de la Salmonella en Ciudad Universitaria o los famosos tacos de muerte lenta del centro histórico, donde nada bueno se puede esperar cuando obtienes 5 tacos por 10 pesos. Queramos o no, toda esa comida tiene algo más que carne de dudosa procedencia y salsita verde espumeante: tiene exquisitas y amorosas bacterias como Escherichia coli, Campylobacter jejuni, Shigella spp, Yersinia enterocolítica o la muy famosa y querida por nosotros Salmonella. Resulta que esta pequeña no sólo nos ha provocado malestares, incapacidad por varios días, dolores de cabeza, vómitos, diarrea de esa que te deja… bueno, ya saben cómo… Al parecer esta bacteria es la protagonista de una enfermedad que provocó una de las peores catástrofes demográficas en la historia de la humanidad, matando alrededor de 15-20 millones de nativos de México.

Todos sabemos que la conquista de los españoles no sólo nos dejó explotación, saqueos, destrucción, pérdida de la soberanía, desaparición de los sistemas políticos de los pueblos amerindios (¿cómo ven al Sergio-Chairo que se puso su uniforme de sociólogo?)… Los españoles también nos trajeron un regalito cuyo nombre está igual de telenovelesco que el de mi Soraya Montenegro de la Vega Montealbán: Salmonella entérica subespecie entérica serovar Paratyphi C es el nombre completo de esta asesina microscópica. El trabajo publicado hace días en la revista Nature Ecology & Evolution muestra cómo dicha bacteria es la responsable de la mayor epidemia que cobró vidas en la historia de la humanidad.

Salmonella.jpg
Colonia de Salmonella enterica. Micrografía electrónica tomada de Muhsin Özel, Gudrun Holland, Rolf Reissbrodt/RKI. Escala de la barra: 1 µm

Para entender la historia completa tenemos que irnos unos años atrás. En el siglo XVI a las epidemias se les denominada cocoliztles, palabra náhuatl cuya raíz coco está asociada al concepto de enfermedad. Sin embargo, cuando una enfermedad desconocida empezó a cobrar la vida de millones de nativos americanos, se nombró cocoliztli a esta epidemia. El cocoliztli acabó con la vida de 15-20 millones de personas de 1545 a 1576, exterminando alrededor del 80% de la población nativa, provocando que junto con la epidemia de viruela, la población nativa se redujera hasta poco menos de 2 millones de habitantes. De acuerdo con las descripciones realizadas por algunos escritos recabados de la época, el cuadro clínico de la enfermedad consistía en fiebre, dolor de cabeza, vértigo, lengua seca y negra, orina negra o verdosa, intestino ulceroso, dolor abdominal y torácico, delirios, convulsiones, diarrea, hemorragias y la muerte al cabo de tres o cuatro días. Por años se mantuvo desconocido el origen de esta enfermedad, ya que el cuadro clínico era compatible con otras enfermedades, llegando a pensarse que fue un virus o alguna otra enfermedad de la época como el sarampión, viruela, parotiditis o tifus los causantes de la desaparición masiva de habitantes, pero hoy gracias al estudio realizado por los investigadores de la Universidad de Tübingen y el Instituto Max Planck en Alemania sabemos quién fue el agente causante.

Cocoliztli
El cocoliztli en México. A la izquierda se muestra una representación de una epidemia en México obtenida del Códice Florentino. A la derecha se muestra el colapso demográfico en México tras las enfermedades adquiridas por la conquista y colonización española. Modificado de: Acuna-Soto, et al., 2002: Megadrought and megadeath in 16th century Mexico.

El estudio citado consistió en obtener restos óseos de humanos enterrados durante 1545 en Teposcolula-Yucundaa, Oaxaca, en la región de la Mixteca alta al sureste de México. Este cementerio está vinculado, basado en evidencia histórica y arqueológica, a la epidemia de 1545-1550 que afectó a gran parte de México. De los esqueletos recolectados, los científicos analizaron su origen étnico y encontraron que todos ellos eran nativos de la zona, ya que su ADN es compatible con la “huella genética” mexicana. Además, tras analizar metagenómicamente la pulpa de los dientes de veinticuatro individuos, se identificaron restos de ADN antiguo en 10 de ellos, hallándose la marca genética de la subespecie Paratyphi C de S. enterica.

Mapa
Localización del cementerio de Teposcolula-Yucundaa, Oaxaca, México. Se muestra la zona de donde se obtuvieron los restos arqueológicos y la forma de los entierros en las excavaciones. Modificado de: J. Vagene, A. Herbig, et al., 2018.

¿Pero la bacteria encontrada podría provocar el cuadro clínico que se ha reportado en los documentos históricos? Los análisis genéticos publicados en el estudio muestran que las cepas de Salmonella contenían 4 genes vitales para provocar la infección y muerte en los habitantes: ydiD, responsable de desintegrar ácidos grasos; tsr, que produce una proteína bloqueadora del sistema inmune del humano; el operón pil (conteniendo los genes pilS, pilU, pilT, pilV y rci), que facilita la infección e invasión de los tejidos del huésped; y spv, que provoca deshidratación y genera toxinas mortales para los humanos. También, los autores resaltan que la epidemia probablemente estuviera causada por la combinación del patógeno junto con otros microorganismos de la época y un contexto social concreto, sugiriendo que una sequía y los cambios sociales impuestos por la colonización afectaron los hábitos higiénicos de la población y que esto facilitó la aparición de la epidemia. De esta forma, todo indica que la cepa de Salmonella que trajeron los españoles e infectaron a los nativos mexicanos fue la responsable de la conocida catástrofe demográfica de América (en este momento Sergio-Chairo se controla de nuevo para no despotricar contra la conquista española). El trabajo representa un primer paso hacia la comprensión molecular del intercambio de enfermedades en la era de contacto del viejo y nuevo mundo.

Bien pues, sólo le queda a Sergio despedirse de este espacio al cual regresa después de semanas de titulaciones, cumpleaños, perreo, borracheras, indecencias navideñas y otras cosas que el nacimiento de Jesus-baby nos permite hacer. Sergio aprovecha para desearles un 2018 de lo más rifado y recuerden que ante todo problema, unos taquitos (sin Salmonella) siempre arreglan todo. Hasta pronto.

¿Quieres leer más al respecto?:

J. Vagene, A. Herbig, et al., Salmonella enterica genomes from victims of a major sixteenth-century epidemic in Mexico. 2018. Nature Ecology & Evolution

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