La ciencia en las historias de Julio Verne

Por Sergio Romero

Son las 7:00 de la mañana. Sergio se levanta en friega y listo para emprender la carrera, en fachas y con lagaña en ojo, a su panadería de preferencia. Aunque siempre es un buen día para ser gordo y comer un rico pan, hoy elige algo especial. Cambia la concha de chocolate por un pastelito de queso, ¿la razón? Se cumplen 190 años del natalicio de Julio Verne… Sergio debe de confesar que lo anterior no pasó completamente así, pero sonaba bien para introducir este texto. Aunque sí fue a la panadería, no le alcanzó el dinero para un pastel pero sí se zampó su mantecada rellena de zarzamora. Conjuntamente, no sabía de aquél evento importante, aunque leer tal noticia le dio el pretexto perfecto para escribir algunas notas sobre la ciencia que hay en los escritos de Julio Verne. Por ello, permítanle a Sergio que les cuente algunos de los aciertos de este señor francés.

Primer acierto: abandonar su carrera como abogado y dedicarse a la literatura. Dicen las malas lenguas que Verne era demasiado honesto para esos caminos (bromi, amigos abogados que sacarán de la cárcel algún día a Sergio), además de que no le gustaba vestir formal y eso de la retórica nomás no era lo suyo. Después de pasar varios años comiendo  latas de atún, pues tenía poco dinero para alimentarse, Julio Verne empezó a escribir sus primeras obras. En 1863 trazó su primera novela de ficción científica: París en el siglo XX, publicada hasta 1994, en la cual describe la vida de un joven en una ciudad con rascacielos, trenes, y una red mundial de telégrafos, que conecta a distintas regiones del mundo y comparte información casi de forma inmediata. ¿Les suena a qué equivale hoy en día? En efecto, esta imaginación de Verne ha sido comparada con el internet, la mayor red descentralizada de comunicación a nivel mundial y el segundo acierto del autor francés.

JulioVerne_ElFuturo

Un tercer acierto o predicción fue la que realizó acerca de los viajes espaciales a la luna. En sus novelas De la Tierra a la Luna y Alrededor de la Luna, Julio Verne escribió de manera magnífica cómo el hombre llegaría a nuestro único satélite natural. Quizás estas aproximaciones son las que más llaman la atención a los estudiosos de sus obras: i) propuso el punto de lanzamiento del vehículo en una zona geográfica casi exacta de donde hoy es Cabo Cañaveral, lugar en el cual fue enviado el Apolo XI; ii) coincidió con el lugar de amerizaje, el Océano Pacífico; iii) expuso de forma casi exacta las dimensiones de la nave, el material con la que fue hecha, el costo de la misma, su forma, y la velocidad de vuelo 100 años antes de la llegada del hombre a la luna. Por todas estas razones, a Julio Verne se le ha considerado el cuarto tripulante de la misión del Apolo XI.

Un acierto más es sin duda el submarino eléctrico, aquel medio de transporte que utilizó el Capitán Nemo en Veinte mil leguas de viaje submarino para viajar por los océanos del mundo y al que llamó Nautilus. Curiosamente la forma del primer submarino y el que describe Verne no son tan distintos entre sí, llegan a múltiples coincidencias que demuestran el gran intelecto y capacidad científica de Julio Verne. También en esta obra, el autor describió armas derivadas de las botellas de Leyden, las cuales provocan choques eléctricos y generan un daño temporal; en 1969 se desarrollan los primeros dispositivos eléctricos que funcionarían como armas de electroshock, otra de las predicciones de Verne. Aunado a esto, en Ante la bandera, Verne narró las aventuras de un científico que crea el fulgurador Roch, clara sugerencia del arma más destructiva del siglo XX: la bomba atómica.

Nautilus

Otros aciertos científicos de Julio Verne fueron los relacionados a la conquista del cielo mediante la aeronáutica, los noticieros parlantes, la conquista de los polos, la exploración de los paisajes naturales exóticos, los elementos físicos en el centro de la tierra, la concepción del tiempo, los módulos solares, entre otros muchos temas científicos que están depositados en obras como Viaje al centro de la Tierra, La vuelta al mundo en 80 días, La isla misteriosa, Cinco semanas en globo, Una ciudad flotante, Miguel Strogof, entre muchas otras.

Vuelta al mundo

Continuar hablando de los aciertos de Verne en sus más de 100 obras publicadas podría llevarnos más y más párrafos de los que Sergio estaría dispuesto a escribir y los lectores de Jamlet Inculto a leer; sin embargo, cabe señalar que todas las aproximaciones a lo que años después sucedió no son producto de causalidades, sino del resultado fiel de las horas que pasó Julio Verne en bibliotecas y charlando con múltiples científicos de la época, además, claro, de su brillante imaginación y capacidad crítica y científica. Como recomendación, Sergio les pasa el chisme de que actualmente en los puestos de periódicos se distribuye una colección semanal de todos los libros del autor francés, réplicas de las obras originales publicadas por Pierre-Jules Hetzel, su editor y amigo. Sergio se pone de pie para rendirle un homenaje a este autor, padre de la ficción científica o de la ciencia ficción.

Hace ya 190 años que nació Julio Verne pero no ha pasado ni uno solo en que su legado haya muerto. Hasta la siguiente semana, amigos.

*Nota aclaratoria: Sergio exageró algunas partes de la vida de Julio Verne; por ejemplo, las latas de atún se popularizaron hasta mediados del siglo XIX.

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