Rándom

Usar bici en la Ciudad de México

Hoy salí de casa en compañía de mi pareja, ambos tomamos nuestras bicicletas y emprendimos el camino cotidiano para nuestras oficinas. Los dos agarramos Eje Central, él se desvía antes de llegar a Izazaga y yo hasta Belisario Domínguez, en el corazón de la capital.

La ruta no es fácil, pues nunca falta el auto estacionado en doble fila, el peatón que se cruza donde cree conveniente y sólo se preocupa por los coches, el otro ciclista que viene en sentido contrario o el taxista o microbusero que te cierra el paso simplemente por el gusto de hacerlo o porque “no espejeó”; sin embargo y por fortuna, nunca nos ha ocurrido nada de gravedad.

Esta mañana todo parecía normal, habíamos librado un trayecto más sin ningún incidente en la bici. No obstante, cuando él me avisó que ya estaba en su oficina, también me compartió la noticia de que a unas cuadras de donde trabaja había muerto una ciclista, una joven que rondaba los 30 años, usuaria de EcoBici. Ambos lamentamos la situación y nos dijimos mutuamente: hay que pedalear con más cuidado, nos queremos a salvo siempre. No sabíamos en ese momento que la ciclista que había sido arrollada en el cruce de Chapultepec y Cuauhtémoc por el conductor de un “autobús con rótulos del Instituto Politécnico Nacional” era una ex compañera de trabajo mía y compañera de trabajo suya.

Apenas encuentro palabras para describir lo que pensé, lo que sentí cuando supe. Fue un cruce de emociones: coraje, tristeza, compasión, molestia, frustración y hasta ganas de llorar, ganas de gritarle a todos los conductores que pasan sobre República de Brasil: “respeten y cuiden a los ciclistas. Acaba de morir una diseñadora por la imprudencia, por la impaciencia de muchos de ustedes. Acaba de perder la vida una mujer que esta mañana salió de su casa pensando que regresaría a salvo para el anochecer, tal como ustedes piensan ahora”.

Según me enteré más tarde, el incidente fue ocasionado porque el conductor del camión iba a exceso de velocidad.

De acuerdo con las estadísticas, las muertes de ciclistas han ido a la alza, principalmente porque también el uso de este medio de transporte ha incrementado de manera considerable en los últimos 10 años, pues, de acuerdo con un estudio reciente del Instituto de Geografía de la UNAM, se pasó en dicho lapso de 150 mil a 500 mil viajes en bici diariamente, en la CDMX.

La cifra, sin duda, es alentadora, pues ha implicado una mayor red de ciclopistas en la capital, que a su vez significan más seguridad para los que pedalean, y de acuerdo con la nueva jefa de gobierno, se hará una inversión de 100 millones de pesos para mejorar y aumentar la infraestructura en su administración. Pero también, hay que decir, las muertes (10 en el 2018) de ciclistas se deben a que no hay respeto por las normas de circulación de la CDMX, porque muchos no conocen sus obligaciones como usuarios de las calles, porque la mayoría no entiende que las avenidas son de todos (aunque el peatón y el ciclista son la punta de la pirámide) y todos tienen el mismo derecho de transitar por éstas, siempre con el debido respeto hacia los demás. Se trata de cultura vial, peatonal y ciclista en todos los sentidos.

Utilizo la bicicleta de forma regular desde hace un par de meses, soy relativamente nueva en esto, pero lo cierto es que he encontrado en las dos ruedas mucho encanto, pues hago ejercicio, no me preocupo por el tráfico que a los automovilistas deja horas varados, y me siento, la mayor parte del tiempo, segura, acaso porque, como ya dije, no he tenido ningún infortunio grave. Evito pelearme con los conductores de coches, camiones y demás, respeto los semáforos, uso mi casco, llevo luces y uno que otro distintivo para que ningún coche deje de verme. Me cuido y procuro que mi trayecto tenga el menor número de riesgos, porque cada día espero volver a casa, aunque eso signifique quedarme con el coraje provocado por algún conductor maleducado.

Muchos me advierten del riesgo de transportarme así y algunos han intentado hacerme cambiar de opinión; no obstante, aunque noticias como la de hoy me quiten el aliento, no dejaré de pedalear, y al contrario, invitaré a cada persona que ve una desventaja en la bici, a usarla, porque entre más seamos, mejores condiciones habrá para nosotros. Utilizar la bicicleta es un derecho, no un privilegio ni tampoco un deporte de alto riesgo. Nadie debería perder la vida intentando llegar a su lugar de trabajo. NADIE.

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La verdad soy muy opinadora. Opino de literatura, arte, cine, series y casi todo lo que me interesa. La canción que dice todo sobre mi: "Yo opino" de Joe Pino.

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